Las tácticas del Karate

LAS TÁCTICAS DEL KARATE (Deportivo)

El aplicar las tácticas de Karate correctamente, -disciplina- tanto mental como físicamente, es algo que no puede ser olvidado. La disciplina mental ayuda a una actitud correcta en competición, mientras que el lado físico de la disciplina proporciona el "timing" correcto en la ejecución de los movimientos. Debemos mencionar que las tácticas detalladas en este artículo están pensadas para proporcionar una mayor cantidad de "puntos" en una competición deportiva. No es para una pelea real, en donde la aplicación correcta de un movimiento no es tan importante como su resultado.

Las tácticas envuelven la totalidad de las acciones de un luchador. Estas incluyen tanto los aspectos técnicos como mentales como físicos. Para obtener la victoria, las tácticas se deben aplicar en su momento y de forma racional. Pueden ser aplicadas de diferentes formas:

I. Provocando que el oponente cometa errores y obteniendo beneficios de los mismos.

Para obtener esto deberemos se obligarle a que "telegrafíe" sus intenciones. Consiguientemente podremos anticiparnos a sus ataques y defendernos con mayores posibilidades. Una forma de hacer esto es avanzar rápidamente hacia el contrario y repentinamente, retroceder incluso más allá de donde nos encontrábamos al principio. No podrá seguirnos a tal velocidad y su ataque quedará a una distancia muy lejos de nuestro cuerpo. Otra forma de utilizar estas "acciones falsas" (fintas) es invitarle a atacar una cierta parte de nuestro cuerpo, lo que estamos esperando ya, permaneciendo alerta para el contraataque. Por ejemplo, podemos fintar una patada circular (Mawashi-Geri). El oponente puede "pensar" que nos encontramos fuera de equilibrio porque la hemos efectuado durante un retroceso. Cuando él nos ataca, es el momento ideal para defender y contraatacar nosotros.

Otro ejemplo de finta pudiera ser el ejecutar un golpe de "haito" mientras que exponemos nuestra parte inferior del cuerpo. Esto "invita" a que nos ataque con patada frontal al estómago (Mae-Geri), lo que nos da una muy buena oportunidad de barrer la pierna del oponente y contraatacar.

II. Atacando los espacios débiles del contrario y preparándonos para atacar de forma decisiva.

Este principio nos presupone que debemos conocer ya los puntos débiles de nuestro contrario. Por ejemplo, sabemos que no es capaz de proteger su cabeza de la forma correcta. Podemos realizar un ataque directo a ella, o bien fintar a la zona media del cuerpo y, cuando él esté moviendo en esta dirección, alterar nuestro ataque y golpear se cabeza con otra técnica.

Tal vez sepamos que es muy bueno atacando con sus puños, pero que no es tan bueno en defensa. En este caso deberemos concentrarnos en nuestra defensa y contraatacar con decisión. Pero nunca hemos visto a nuestro oponente con anterioridad, ¿Cómo podemos saber sus "puntos débiles"? Ejecuta una serie de fintas a la parte baja de su cuerpo. Si reacciona a estas fintas, significa que posee buenos reflejos o que le preocupa su defensa a ese nivel. Por el contrario, si no efectúa ningún tipo de reacción a nuestra finta puede significar que sus reflejos son malos o que está seguro de poder defenderse cuando sea necesario. El resultado es que podemos atacar la parte superior de su cuerpo. Una finta debe dar la impresión real de un ataque por lo que un peleador intentará cubrir sus áreas más débiles de forma instintiva.

Nosotros, los atacantes, podremos fintar a la zona baja del cuerpo del contrario con una parada frontal, y acabar nuestro movimiento con la zona superior con una patada circular. Para hacer mucho más segura nuestra defensa es aconsejable retroceder ligeramente o efectuar un desplazamiento lateral fuera de la línea de ataque; lo que nos da la oportunidad de contraatacar desde un ángulo mucho más seguro en dos tiempos (defensa-ataque) o en un solo tiempo (contraataque simultáneo a la defensa).

Podemos aplicar esta táctica como defensor: defendiendo con una defensa y contraataque simultáneo. Por ejemplo, nos atacan con un golpe de puño entrando (Oi-Tsuki). Efectuamos un desplazamiento deslizante hacia atrás (Hiki-Ashi), paramos la acción del oponente, defendemos su brazo atacante con nuestro brazo izquierdo y contraatacamos con un golpe de puño (Tsuki). Si es posible, es interesante, en el momento del contraataque el llevar el brazo del contrario hacia abajo.

III. Ser capaces de proteger nuestras partes más vulnerables.

Si, por ejemplo, sabemos que nuestra parte más vulnerable es la zona baja, deberemos actuar de la siguiente manera;

A) Si defendemos:

1. Cuando nos defendemos "encoger" nuestro cuerpo, ofreciendo un blanco mucho más pequeño al contrario.

2. Mantén un brazo, al menos, siempre en esa zona.

3. Presta mucha atención a los ataques de pierna del contrario, pues debido a que la mayoría de sus ataques acabarán en la línea media, utilizará mayormente las piernas que los brazos.

B) Si atacamos:

1. Deberemos atacar mayormente con las piernas debido a que desprotegeremos menos la zona media que si efectuamos la mayoría de los ataques con los brazos.

2. Ataca con técnicas de barridos en lugar de con técnicas de puños y patadas, incluso si no eres un experto en ese campo. Al menos obtendremos un desequilibrio del oponente.

IV. Ser capaces de anticiparnos a las acciones del oponente y usar los ataques sorpresa de forma efectiva.

La oportunidad de la anticipación es mayormente dada cuando nuestro oponente es de naturaleza más agresiva que defensiva.  Si es agresivo y dinámico. estamos haciendo frente a un "atacante" por naturaleza. Lo difícil es saber si atacará con los brazos o con las piernas.

Podemos apreciar esto manteniendo una mente alerta, sin ningún tipo de tensión. Podemos alterar sus acciones, con otro tipo de acciones preliminares de nuestra parte (fintas, desplazamientos corporales, etc...) Esto le impedirá de alguna manera que él realice sus acciones correctamente. Le haremos que telegrafíe sus movimientos, por consiguiente, estarán "fuera de tiempo". Ahora sabemos "lo que tenemos" y como actuar consecuentemente.

Un ejemplo: una posibilidad es usar ataques sorpresa o contraataques. Un método es usar la acción descrita en la Sección 1ª. Posteriormente seguir con un contraataque, patada circular a su estómago.

V. Imponiendo nuestro ritmo de combate sobre el oponente.

Para la aplicación práctica de este principio deberemos ser peleadores experimentados debido a la complejidad de los diversos factores que intervienen.

1) Velocidad y habilidad para continuar el ritmo del ataque.

2) Resistencia, lo que nos permitirá mantener una cierta velocidad de ejecución.

3) Limitaciones técnicas e inclinaciones personales a repetir las acciones preferidas...que finalmente serán anuladas.

4) Nuestro dinamismo particular. Pero...¿Cómo imponer nuestro ritmo de combate?.

En el ataque: Deberemos atacar en cada posibilidad y continuar atacando en el caso que nuestra primera acción no haya sido fructífera.

En la defensa: Iniciarnos con acciones falsas (fintas), que permitan atacar a nuestro oponente, invirtiendo nosotros sus acciones y alterando su ritmo en su propia contra.

Conclusión

Para aplicar estos principio, debemos encontrarnos en una condición física elevada, tener una actitud mental positiva y reducir a lo mínimo las posibilidades de error en cada encuentro (combate). Deberemos controlar nuestros esfuerzos durante la competición.

Deberemos ser capaces de adaptarnos al estilo de nuestro adversario de combate por encima del estilo del oponente. Deberemos controlar nuestros esfuerzos y aplicar estos principales con total intensidad.

Jose Manuel Egea, el campeonísimo español

Foto cortesía Revista Karateka

Autor: EMERIC ARUS

Publicado: SENSEI

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