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Historia del juego del Palo Canario
Por: Alfonso Acosta
Gil.
El Juego del Palo
Canario es un enfrentamiento lúdico con palos entre dos jugadores que se
marcan (señalan) y se defienden (atajan) de golpes retenidos, evitando
hacerse daño.
Con el inicio de la guerra
civil española y con la llegada de la dictadura, este arte popular
fue nuevamente prohibido y olvidado. Solamente unas pocas familias
mantuvieron este conocimiento intacto. Cada clan familiar desarrolló un
estilo personal y muy peculiar de usar el palo. Unos estaban especializados
en la larga distancia. Otros en la corta y otros lo empleaban como defensa
contra las armas blancas. En la actualidad existen varios estilos
identificados, Deniz, Verga, Garafiano, Morales, Vidal, Conejero, Quintero y
el estilo Acosta. Cada uno de estos estilos muestran diferencias técnicas
que se pueden fácilmente apreciar a simple vista. Esta riqueza técnica y la
diversidad de escuelas, es parte de la grandeza de la cultura marcial de
las Islas Canarias.
Muchos de vosotros
pensareis que por su nombre, el juego del palo es simplemente un juego o un
deporte. Y que recibe el nombre de Juego, porque lo que se intenta es
demostrar la habilidad y el control de dos contendientes que únicamente se
marcan. Marcar los golpes no significa ir despacio o sin fuerza. Un maestro
de palo canario tiene una habilidad y una precisión tremenda y si quisiera
dejarte K.O no le costaría lo más mínimo, aunque tu fueras armado con el
mejor Bo. Este es un arte de caballeros donde lo que cuenta es el control
físico para nunca herir a la otra persona.
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artículo.
Según los libros de historia, sus
orígenes se remontan a los juegos y combates que realizaban los antiguos
indígenas pobladores de las Islas Canarias (Los Guaches.) Quizás esta
practica lúdica deportiva era la mejor manera que tenían estos nativos de
prepararse para la guerra. De hecho, existen muchas crónicas de la época de
la conquista de las islas, que nos hablan de los cruentos combates que
sufrieron los Castellanos contra los Guanches, poniendo en evidencia la
maestría que poseían estos hombres esgrimiendo sus palos. Posteriormente su
uso languideció por la prohibición impuesta por los gobernadores para entrar
en las poblaciones portando palos. Y de esta forma, el arte pasó a
practicarse únicamente y de forma ilegal en las zonas rurales y en círculos
familiares muy cerrados. Su uso se ha mantenido intacto hasta nuestros días
por unas pocas familias de pastores y campesinos que han sabido
conservar estas técnicas durante siglos. Los abuelos transmitían su
sabiduría a sus nietos y estos a sus hijos. Todavía algunos viejos maestros
recuerdan como sus padres y abuelos se manejaban con palos y se enfrentaban
entre ellos, para decidir la propiedad de los animales y las zonas de
pastoreo, retándose en singulares desafíos o bien para bajarle los humos a
alguno: Y es que en aquel entonces era costumbre que los mozos de cada
familia demostraran su habilidad en las romerías populares que se celebraban
en los pequeños pueblos y en numerosas ocasiones tenían que hacer frente a
duelos por las rencillas que existían entre las familias. Aunque en
cualquier lugar podía producirse una pelea , los bailes eran el lugar
preferido. Bien por una simple provocación o por los celos con alguna
mujer, lo cierto es, que a muchos de estos hombres les parecía " Que si no
había pelea, eso no era una fiesta".