KARATE SUPERIOR

KARATE SUPERIOR

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Una de las ventajas más importantes del Karate es la facultad que proporciona al practicante de hacer frente a cualquier agresión con garantía de buen resultado. Desgraciadamente, la sociedad actual se caracteriza por la proliferación de delincuentes que se hallan amparados por unas leyes absurdas, basadas en unos pretendidos derechos humanos de los que dichos maleantes salen beneficiados a costa de las personas pacíficas y honradas, que se ven obligadas a proteger sus viviendas con rejas en puertas y ventanas, a transitar por las calles de las grandes ciudades con el temor de ser asaltadas a cada instante, a equipar a sus negocios y vehículos con sistemas de alarma y cierres de seguridad, etc. etc. Ni que decir tiene que resulta peligrosísimo, especialmente para las mujeres, circular de noche si no es en compañía suficiente, en particular en determinadas zonas de la ciudad o del campo. Casi nadie escapa de ser abordado en alguna ocasión por uno o varios maleantes, generalmente armados con palos, navajas o simplemente haciendo uso de su superioridad numérica, para ser objeto de un robo y muchas veces, de algo mucho peor: Una paliza, un "pinchazo" y en el caso de las féminas, una violación.

Un karateka puede reaccionar ante un ataque de este tipo utilizando sus conocimientos, y en esto consiste precisamente la Defensa Personal a la que nos referimos. En muchas ocasiones, la simple presencia de ánimo, la seguridad y la valentía con que se enfrenta a su agresor o agresores, es suficiente para hacer que estos desistan de sus propósitos. La mayoría de ellos, son despreciables cobardes, acostumbrados a asustar fácilmente a mujeres, niños y ancianos y cuando se les enfrentan decididamente un hombre o una mujer que intuyen están preparados para hacerles frente, deciden retirarse prudentemente. Claro está que no siempre sucede esto y, en tal caso, es preciso actuar rápida y contundentemente. Esto sí, hay que tener muy presente que los maleantes son gente entrenada en sus menesteres y consiguientemente, su peligrosidad es grande.

Es por ello que hay que actuar sin contemplaciones de ninguna clase y prescindiendo bastante de la rigurosa legislación que establece que la respuesta a un ataque ha de ser proporcional al mismo. Es muy difícil evaluar la importancia de una agresión y sus posibles consecuencias para aplicar una defensa que no produzca mayor daño que el que iba a resultar de dicha agresión. En cualquier caso, siempre resultará mejor tener que explicar ante un Tribunal las razones de nuestros actos que verse en el lecho de un Hospital o, lo que sería mucho peor, yacer en el depósito de cadáveres.

De lo dicho se deduce que, llegado el caso, hay que lanzarse a fondo y sin reflexionar demasiado, ya que la reflexión perjudica la rapidez de las reacciones y no hay que esperar tampoco reflexión por parte de este tipo de gentuza, como no sea para hacer daño.

Claro está que la agresión puede surgir también de persona o personas que no sean maleantes, sino simplemente seres excitados por alguna cuestión o problema surgido con el karateka. También en esta ocasión la presencia de ánimo, la tranquilidad y la paciencia pueden ser elementos definitivos para resolver la situación sin mayores consecuencias y con ello demostrará el karateka que utiliza el Karate en su más noble acepción. El gran Maestro Oyama tiene en su Dojo un cartel que dice: "No emplees primero el Karate. Haz uso, ante todo, del Karate", y ello nos parece suficientemente ilustrativo de lo que queremos decir.

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Autor: Hermenegildo Camps Meseguer

Extracto del libro "Karate superior, kumite para cinturones negros". Editorial Alas.

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