Iaido
Kobudo Jodo
Tambo Bokken

IAIDO por Pere Calpe

IAIDO: El Iai es la técnica del desenvainado.

Estas técnicas nacieron en la época en que el kendo se practicaba con sable auténtico y en combates reales y fueron creadas para afrontar las situaciones en las que estando sentado, tumbado o en cualquier otra postura se era atacado teniendo el sable envainado.

La técnica en si consiste en desenvainar (nukisuke), cortar (kirisuke), sacudir la sangre de la hoja (ciburi) y envainar (noto), como hemos dicho, desde diferentes posturas, y que es lo que podríamos denominar los movimientos fundamentales del iai. Prácticamente, toda la acción transcurre en un solo movimiento
equilibrado, preciso y limpio.

Si por cualquier causa la reacción al ataque sufrido por sorpresa no resolviera la situación con el iai y hubiera que proseguir el combate, éste ya entraría en los dominios del kendo propiamente dicho con todas sus técnicas, pues, como queda señalado, el iai sólo se refiere a la técnica del desenvainado y no al combate en sí.

En las distintas escuelas se practicaban determinados golpes en distintas posiciones de salida y los alumnos debían, asimismo, imaginarse todo tipo de circunstancias y situaciones y resolverlas de forma satisfactoria con ejercicios.

Hoy en día, el kendo se practica con sable de bambú (shinai) y su práctica deportiva no exige dominar la técnica del desenvainado, pero el iai es muy practicado, probablemente, por la fuerte carga romántica y tradicional que encierra el uso del auténtico sable y la belleza y equilibrio de sus movimientos.

De esta forma, quien ya conoce el uso del sable de bambú se suele interesar por el Iaido. Hay que tener en cuenta que el kendo se puede dominar perfectamente sin ningún conocimiento del iai, pero para practicar el iai es necesario conocer bien el kendo.

Actualmente, el Iaido se practica en forma de katas, en las que se tiene muy presente la limpieza de la ejecución, el control de los movimientos, la suavidad y el equilibrio de los mismos y sobre todo el "zanshin" o presencia de ánimo y coraje.

Existen competiciones donde los espadachines deben demostrar su habilidad cortando de un solo tajo haces de paja del grueso del cuerpo de un hombre y troncos de bambú de hasta 15 cm. de diámetro, puntuando además la velocidad y limpieza del golpe y su movimiento. Una de estas competiciones, que reúne a los mejores especialistas de Japón, se celebra anualmente en el templo de Kumara Dera, en Kyoto, el 15 de junio.

Cuando se practican las diferentes katas, aunque se actúa en solitario, hay que imaginarse que se es atacado por enemigos reales (uno o varios, según los casos) para intentar sentir la sensación de peligro y alta concentración que nos proporcionaría un ataque real, y no comportarnos como si practicáramos un simple juego de salón o un mero ejercicio físico.

Una de las formas de recordarnos esto es practicar el iai con sables extremadamente afilados que no nos permiten el juego y la distracción.

LOS SABLES: Como hemos visto, el sable es el arma que provoca la aparición del kendo y el Iaido, en cuanto que son técnicas desarrolladas a partir del uso del mismo. De estos sables, incorrectamente llamados "sables samurai", existen varios tipos bien diferenciados. Una primera clasificación podríamos hacerla distinguiendo entre los sables tachi y los daisho.

Las diferencias a primera vista no son muy notables, pues tanto su tamaño como su forma son similares: ambos poseen la típica hoja curva de un solo filo y el característico mango largo, pero entrando en detalles notaremos las siguientes diferencias:

El sable tachi es un sable creado para ceremonias y paradas militares o celebraciones cortesanas, profusamente decorado y su hoja grabada con hermosos dibujos. Una especie de sable de gala, raramente usado en combate. Se colgaba del cinturón con unas cintas que pasaban por unas anillas sujetas a la funda por abrazaderas metálicas.

El sable daisho era más sobrio, menos decorado. Era la verdadera arma del samurai. Se sujetaba con una cinta que pasaba por un ojal de madera adosado a la vaína. Existen dos tamaños. El mayor se llama katana y el menor wakizashi.

El katana es el más conocido, y es un sable para usar con las dos manos, aunque en momentos determinados se puede manejar con una. El wakizashi se maneja con una sola mano.

En todos los casos, las guardas tsuba suelen mostrar hermosas decoraciones y filigranas.

Para guardar los sables existen unas cajas decoradas, de madera, denominadas katana zutsu, y unos soportes, llamados katana kake.

En realidad, los sables hechos en los últimos años, prácticamente desde la última guerra mundial, no se pueden considerar auténticos sables de samurai, pues los procedimientos seguidos tradicionalmente para su fabricación ya no se respetan, habiéndose sustituido el templado y forjado a mano por procedimientos industriales.

Antiguamente, la fabricación de un sable era una suerte de rito mágico que alcanzaba todas las etapas del proceso. El forjador (kaji) era una especie de sacerdote o mago que se guía unos ritos precisos desde la extracción del hierro y los posteriores tratamientos del mismo a la acción del agua y el fuego hasta el resultado final: el katana.

Aún existe hoy, en la fragua de lnami Hakusui, en Tokio, el antiguo libro de oraciones que es todavía desempolva cuando hay que hacer un sable destinado a alguna alta personalidad. Pero estas antiguas técnicas se han extinguido al ir desapareciendo aquellos viejos artesanos que aún mantenían viva la tradición.

El sable japonés empieza su historia alrededor del año 900.

Anteriormente se usaba un sable de origen chino, porque en realidad, los primeros forjadores eran de este país y los aceros que hacían eran imitaciones de los chinos con hoja recta.
Los centros de fabricación más célebres fueron Yamato y Sansin.

A partir del año 900 se inicia una evolución y aparecen los primeros modelos de hoja curva, que poco a poco se impondría y que se mantiene hasta nuestros días sin apenas cambios. Por aquel entonces se hicieron famosos los centros de producción localizados en cinco provincias por la calidad de sus realizaciones, llegándose a fabricar en estos lugares conocidos con el nombre genérico de "las Cinco Escuelas" hasta el 80 por 100 de los sables de la época.

Cada una de estas "Cinco Escuelas" tenía sus propios métodos de fabricación e impusieron sus técnicas hasta el siglo XVI.

Sus nombres eran: Yaato, Bizen, Soshu, Yamashiro y Mino.

En la época posterior, conocida como "Período del Nuevo Sable", que va de 1530 a 1867, se pierden los métodos tradicionalmente seguidos por estas escuelas. La longitud del sable disminuye y el arte de su fabricación declina. Aparecen armas con las hojas profusamente decoradas con recargados grabados de arbustos, dragones y símbolos la mayoría de las veces extravagantes.

Llegamos a la época moderna, que se inicia en 1868 con la dinastía Meiji, que como ya vimos significa para el Japón la apertura a las influencias occidentales, con todos los cambios que ello significó.

En este tiempo, los sables son exportados de forma masiva a Occidente, comprados por museos y particulares perdiéndose en muchos casos piezas de indudable valor artístico e histórico.

En 1926 se inicia la era Showa y se crea la Academia lmperial del Arte, que recopila las piezas de interés y se interesa por los trabajos artísticos y artesanos tradicionales, creando colecciones de sables y tsubas que normalmente son obras de arte por sí mismos.

Actualmente, como ya se dijo, no quedan ya prácticamente artesanos que elaboren los sables con las antiguas artes, y las nuevas técnicas hacen que se pierda la leyenda, el romanticismo y, en cierta forma, el alma del sable.

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