Los Samurais

LOS SAMURAIS

Era el espíritu de los samurais. Todavía hoy, el Japón conserva sus recuerdos a través de numerosas escenas y procesiones.

Esta de aquí tiene lugar cada año en NIKO. Para un futurista, estos gritos pueden parecer bárbaros o inútiles; sin embargo, detrás de las apariencias, los samurais desaparecidos en el Japón hace menos de siglo y medio, han sabido transmitir su ciencia de combate y su enseñanza. Hoy en día, podríamos creer que sus imágenes no aparecen más que en las epopeyas de las películas. Sin embargo, escondidas en las campiñas aisladas, viejas escuelas muy secretas subsisten y conservan generación tras generación las técnicas y el espíritu de las verdaderas artes del combate. Hemos podido penetrar por primera vez en estas escuelas o dojos. Sea cual sea la técnica practicada, sable, palo, arco, karate, sumo, aikido, todo esto no tiene más que una finalidad: la de formar más allá de estas técnicas a un hombre total. Dueño de su espíritu, de su cuerpo y de su instinto. Cuando ha alcanzado la unidad se convierte en un verdadero maestro. Hoy en día cada japonés ha practicado en este colegio al menos una de estas artes marciales.

Nos encontramos precisamente en una de las escuelas más extrañas del Japón: Zaniwanam. Esta escuela se caracteriza por sus gritos o Kiai que tiene como finalidad el de alcanzar a su adversario en el centro de su ser.

Los gritos salen del vientre que se llama Hara, ya que aquí, es el vientre una de las llaves importantes. es el asiento de las fuerzas físicas y psíquicas. es de aquí de donde sale el aliento. En el arte del sable, el ataque se hace en el vientre. Es la fuerza física y psíquica del Hara la que se proyecta hacia delante. Los brazos no son más que los ejecutores de un movimiento que parte del centro del ser.

Otra técnica de aprendizaje es el Iai, que es el arte, literalmente, de hacer saltar el sable fuera de la vaina. Arte noble por excelencia que practican todos los grandes maestros de artes marciales. Vamos a encontrarnos con el maestro TAHE, que continúa hoy las enseñanzas de un samurai genial Szaza Yanao que en el siglo XV crearía la gran primera escuela del Japón llamada Katori Shinto.

Es la única escuela clasificada como bien cultural japonés.

El maestro TAHE conserva no menos escrupulosamente la tradición religiosa de su escuela. Todo entrenamiento es preciso inmediatamente de una visita al santuario, donde recibe con sus (hermanos) alumnos la purificación según el rito religioso sinto. Aunque diferente, según cada escuela, el arte de sacar el sable debe ser siempre un acto instantáneo.

El célebre sable japonés, la Katana, era la misma alma del samurai. Lo más sagrado que poseía. Con quince años el samurai recibía su sable. A su muerte, el arma se convertía en objeto de veneración dentro de su familia. Arma extraordinaria, el artesano que la ha fabricado consideraba su arte como una especie de sacerdocio. Sólo después de rezar y purificaciones emprendía su trabajo.

Este gesto sirve para hacer caer las gotas de sangre antes de desenvainar el sable. A lo mejor podríamos comprender la verdadera dimensión de las artes marciales del Japón, si pudiéramos explicar por qué los más grandes maestros morían tranquilamente en sus camas después de haber librado innumerables combates. Uno de los más célebres ZYUMETO ZUSUCHI, se enfrentó a lo largo de más de sesenta combates con numerosos adversarios a la vez, muriendo luego de muerte natural. Es por lo que se suele decir en Japón, que sólo un cobarde o un gran maestro tenían el derecho de morir en su cama. Su explicación de esta especie de inmorabilidad viene del desarrollo de un sexto sentido o poder de presentir un ataque. Para un gran maestro, el adversario es transparente. En estado defensivo presiente instantáneamente de dónde va a partir el golpe mortal, su respuesta es fulgurante y en una fracción de segundo el adversario está fuera de combate. Una minoría entre las que practican artes marciales consiguen alcanzar tales facultades.

A partir de aquí, los poderes son tan extensos y diversos que los maestros se niegan a hablarnos de ello. Sin embargo (los maestros) el acento nunca se pone sobre la adquisición de tales poderes, y hoy como ayer, solamente una vida pura e íntegra permite conquistar una verdadera eficacia en las artes marciales. Para practicar el arte de sacar el sable instantáneamente, los samurais de ayer, se entrenaban a cortar al vuelo las flechas que se tiraban directamente sobre ellos unos metros de distancia. Este es un entrenamiento que se ha perpetuado en la escuela ZANIWUNEM. Otras veces, también, para adquirir la eficacia de un golpe dado, se cortaba el cuerpo y los miembros de los cadáveres de los condenados. Hoy, maestros y alumnos se ejercitan sobre la paja húmeda o sobre cañas de bambú. Los samurais se hacían frente sosteniendo sus largos sables en las dos manos, y a menudo uno de los dos combatientes moría cortado por la mitad.

Hoy, el entrenamiento de los maestros se hace siempre a cara descubierta, con antiguos sables de combates tan afilados como cuchillos. Sea cual sea el golpe dado, aunque la punta del sable amenace la garganta o el ojo, el adversario debe permanecer totalmente impasible. Esto se llama ZANCHIN. Únicamente una maestría perfecta permite pasar el sable perfectamente en el momento en el que el golpe sería mortal.

Otras armas análogas al célebre sable: la espada de madera o BOHEN. Se ha convertido a lo largo de los siglos en un arma popular en los asaltos. Se trata, en fin, de un arma extremadamente terrible si es manejada correctamente. Es como una espada de madera que ZIYAMOTO ZUZACHI, conseguiría una victoria contra SAZABU, otro gran maestro hasta entonces invulnerable. Pero estas espadas de madera, como eran demasiado peligrosas, son reemplazadas progresivamente por palos largos y redondos. Estos palos redondos son de la escuela de ARAKIZYO. Primera forma de un arte que va a ser enormemente popular.

El famoso KENDO. El arma aquí está formada por tres láminas de bambú atadas entre sí llamado SHINUI. Una guarnición protege las manos cubiertas de anchos guantes. Un casco la cabeza. En el Kendo, todas las reglas que conciernen al combate con sable subsisten y son respetadas. Se dice que el SHINAI está revestido del espíritu del sable. esta escuela es del gran maestro TAHANO de KUMAHURU. Los gritos son aquí particularmente impresionantes. En todas las artes marciales los gritos sirven tanto para asustar al adversario como para expresar la brusca liberación de la energía. El maestro TAHANO, se opone aquí a otro gran maestro, ilustra una forma de combate reservada a los que han alcanzado en el kendo el más alto nivel. Podemos percibir además una de las reglas fundamentales de todas las artes marciales. Se trata de la mirada. Es necesario, subraya el maestro Tahano, a la vez ver y no ver al adversario para presentir lo que va a hacer.

Debe ser transparente, hay que mirarle como se mira una montaña a lo lejos. a partir de la edad de tres o cuatro años chicos y chicas pueden aprender el kendo. El mayor de estos 86 alumnos del maestro TAHANO tiene siete años. "Saludar, maestro, amamos nuestro país, respetamos a nuestros padres, respetamos los ceremoniales de nuestra unión, respetamos las enseñanzas, cumpliremos nosotros mismos con nuestro deber, respetamos a nuestros compañeros, iremos para crearnos un espíritu y un cuerpo".

Después viene la meditación. Los maestros más grandes, aquí KAMIMOTO e ICHI; se obligan a iniciar ellos mismos a los niños más jóvenes. Hoy el kendo está extendido por el Japón, tres millones de niños y jóvenes lo aprenden y practican.

Autor: KARATEKA

Publicado: KARATEKA

Página principal

Busca en éste Portal

   powered byFreefind