El arte de la estrategia, Esgrima

El arte de la estrategia, Esgrima

Cristina Sáez (Barcelona)   

Los padres de Bernat estaban preocupados. A su hijo pequeño de ocho años, le acababan de encontrar una disfunción de la sangre parecida a la hemofilia, por lo que a partir de aquel momento los médicos les habían advertido que deberían tener mucho cuidado de que el niño no se hiciese heridas. Nada de fútbol, ni de baloncesto, ni de tenis, ni bicicleta ni ninguna actividad que supusiera el más mínimo riesgo de caerse y rascarse las rodillas o los codos. Las posibilidades de que Bernat practicara algún deporte se redujeron, hasta que les sugirieron que probara la esgrima. "En aquella época, muy poca gente en Catalunya la practicaba. Empecé a ir a un club que había en Barcelona, sólo para probar, y la verdad es que me gustó mucho: tanto, que he pasado veinte años de mi vida haciendo esgrima", recuerda Bernat Dedéu. Y no sólo eso: este joven, ahora filósofo de 28 años, fue campeón de Catalunya en siete ocasiones e incluso llegó a quedar tercero en una competición estatal.

España está considerada la cuna de la esgrima moderna y este deporte ha vivido un cierto auge en los últimos años, pero lo cierto es que sigue siendo poco conocido a pesar de sus múltiples cualidades: combina agilidad, astucia y reflejos, además de habilidad y belleza en el manejo del arma. No importa quién es más fuerte o más rápido, tampoco si es el más ágil; todo depende de la capacidad de observación de cada tirador -que es como se denomina a quien practica esta actividad- y de anticipación.

Es una actividad para todas las edades, que se puede comenzar a practicar a partir de seis años y hasta que el cuerpo aguante. No requiere ninguna capacidad física especial: tanto da si la persona es alta o baja, delgada o entrada en kilos. "Recuerdo que de pequeño era bastante patosillo, ¡No servía para ningún deporte! -explica entre risas Xavier Padilla, coordinador general de la Sala d'Armes Montjuïc (el club de esgrima más antiguo de Catalunya) y uno de los cuatro maestros del centro-. Un amigo mío me convenció para que probara y me gustó. En aquella época estábamos muy influenciados por la imagen del Zorro, de los Tres Mosqueteros, La guerra de las galaxias, y lo de llevar armas nos atraía mucho. Y lo cierto -admite- es que la esgrima me ayudó a coordinar mis movimientos".

Este deporte resulta sumamente positivo para trabajar y mejorar la psicomotricidad, el sentido del ritmo y el equilibrio, y la coordinación de movimientos entre el ojo y la mano. 

Además, desarrolla capacidades físicas básicas, como la resistencia, la velocidad, la fuerza y la flexibilidad, y potencia la concentración y la toma de decisiones. 

"Te enseña a tener paciencia, a esperar el momento propicio, a no precipitarte, a estudiar al contrario, a observarlo para saber cómo es, de manera que puedas anticiparte. Y estas capacidades son extrapolables a otros ámbitos de la vida, como por ejemplo el trabajo", considera Dedéu.

La esgrima, además, inculca en quienes la practican una serie de valores, como la honestidad y la caballerosidad, fomenta el respeto por los rivales y las normas. "Cultiva la tolerancia en el deporte. Sirve para canalizar energías y te ayuda a entender la capacidad de tu cuerpo, a ser más consciente de tus puntos débiles y de los fuertes", añade Pinilla, maestro de esgrima. Pero sobre todo, la esgrima es un deporte de cabeza en el que la principal arma es la táctica y la estrategia, lo que obliga a tomar decisiones rápidas y agudiza la capacidad de análisis y de determinación personal. En Barcelona se imparten cursos de iniciación a este deporte destinados a niños y adultos y que son el paso previo para poder acceder a una escuela de esgrima.

 Los que están dirigidos a los más pequeños suelen durar un mes; los críos asisten a clase un par de veces por semana, van vestidos con chándal o ropa deportiva y se les suele dar un sable de espuma o plástico para evitar que puedan hacerse daño y prueben si les gusta. En Barcelona se imparten cursos de iniciación a este deporte destinados a niños y adultos y que son el paso previo para poder acceder a una escuela de esgrima. Los que están dirigidos a los más pequeños suelen durar un mes; los críos asisten a clase un par de veces por semana, van vestidos con chándal o ropa deportiva y se les suele dar un sable de espuma o plástico para evitar que puedan hacerse daño y prueben si les gusta.

Para los mayores de 17 años, el programa de iniciación suele durar algo más, unos dos meses, unas tres horas a la semana, durante las cuales se enseñan las bases de esta actividad. También existe la posibilidad de practicar el arte de la espada en silla de ruedas, una modalidad presente en Catalunya desde 1990.

Federación Catalana de Esgrima: http://www.esgrima.cat

Federación Española de Esgrima: http://www.sportec.com/rfee/index.htm

 

EQUIPACIÓN: Resistente y acolchada para mitigar los golpes. Debe estar bien ajustada para asegurar la total protección.

Pantalón: Debe estar atado y fijado debajo de la rodilla. Es obligatorio llevar un par de medias.

Chaquetilla: La parte inferior debe recubrir el pantalón sobre una altura de al menos 10 cm, en la posición de "en guardia".

Calzado: Flexible y antideslizante.

 

Publicado: La Vanguardia, Sentirse bien. Lunes, 12 Mayo 2008

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