El Museo de los 47 leales Samurai

El Museo de los 47 leales Samurai

El mes de octubre de 2001 se inauguró un nuevo museo en el templo Sengakuji de Tokyo. Esta inauguración se efectuó para conmemorar el 300 aniversario de la consecución del anhelado objetivo de los 47 leales samurai de Daimyo de Ako.

En el periodo que estaba en el poder el Shogun Tsunayoshi, un Daimyo fue el encargado de preparar un acto protocolario, éste Daimyo, Asano de Ako, pidió consejo a un antiguo jefe de protocolo, Kira Yoshihira, y éste último lo engañó absolutamente para que la recepción no fuese protocolariamente correcta. Para acabar de provocar al joven Daimyo Asano, Kira se rió, lo cual hizo que Asano lo hiriese levemente con su Wakizashi (sable corto). Esta acción, desenfundar un arma dentro de palacio del Shogun, era considerado un delito que se condenaba con la muerte. Asano, a sus treinta y seis años de edad fue invitado, siguiendo las normas de honor de los Samurai, a suicidarse con la ceremonia del Seppuku, confiscándole todos sus bienes. De esta forma, los trescientos Samurai que estaban a sus órdenes se transformaron en trescientos Ronin, guerreros de aventura, sin protección económica de un Daimyo, sin sueldo. Pero cuarenta y siete de estos guerreros juraron vengar a su señor, liderados por el valeroso Samurai Oishi Yoshio.

Una vez efectuada la venganza (Katakiuchi), que obviamente consistía en dar muerte al provocador de la desgracia de su Daimyo, que no era otro que Kira Yoshihira, se entregaron voluntariamente a la justicia, la cual, y a pesar de las protestas populares, les condenó a cumplir el Seppuku (suicidio ritual de los Samurai) y fueron enterrados al lado de su señor, Asano de Ako, en el mencionado templo, Sengakuji en Edo (Tokyo). Desde un principio fueron considerados como héroes e incluso en la actualidad, trescientos años después, continua la peregrinación de los japoneses a su tumba para rendir su consideración y admiración. Y puede observarse aún hoy en día cómo palos de incienso son encendidos cada día, ofrecidos a cada una de las tumbas. Años después, el literato Muro Kyuso creó una obra basada en el argumento de las gestas de los 47 leales samurai, la cual se convertiría, al pasar el tiempo, en un punto de partida de todo tipo de literatura consagrada a los heroicos guerreros. Cabe destacar que posteriormente, Takedo Izumo escribió una obra teatral sobre los Samurai, con el título Chushingura (el tesoro de los fieles vasallos) de gran éxito.

El propósito del nuevo edificio construido, denominado en japonés Akogishi Kinenkan, es la transmisión del espíritu de lealtad a las futuras generaciones, el camino para conseguirlo es la exhibición de documentos, pinturas, esculturas, armas y utensilios de los 47 samurais. Este no es el primer museo dedicado a estos héroes japoneses, anteriormente ya existía uno antiguo, denominado Gishinkan, que debido a su envejecido estado ha sido cerrado. El antiguo museo era muy oscuro, decimonónico y alejado de los nuevos conceptos museísticos, aunque se exhibía una gran cantidad de armas de los samurai homenajeados. El nuevo museo, Akogishi Kinenkan, es mucho más luminoso y todas las piezas expuestas se pueden observar con facilidad, todo lo contrario al viejo museo, pero la colección exhibida es muy limitada.

En un principio las piezas mostradas se centran en diferentes pinturas, en las cuales se puede observar distintas escenas del Seppuku del Daimyo Asano de Ako. También se pueden ver algunas de las cartas de Oishi, el líder de los 47 samurais, que emprendió el Katakiuchi, que envió a diferentes personas para preparar la acción. Además puede admirarse diferentes armas y utensilios de los 47 samurai, entre la que se puede destacar una cota de malla muy bien conservada.

Para obtener más información sobre los 47 leales samurai y sobre el Seppuku, todos los interesados pueden consultar la "Enciclopedia de las Armas japonesas".

Autor: Pau-Ramón Planellas imparte sus enseñanzas en el Dojo Shintaikan situado en la calle Abat Odón, 71 (08030) Barcelona, Telf. 933 454 994. E-mail.

Publicado: El Budoka, Septiembre 2003

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