Sui Ô ryu TAIKAI 2004 (2ª parte)

Sui Ô ryu TAIKAI 2004 (2ª parte)

 

Así fue la dinámica de los días de entrenamiento, con un continuo entrar y salir de alumnos debutantes y graduados en el Dojo, compartiendo con ellos su esfuerzo y la experiencia y pedagogía del Soke. En esos días fue práctica habitual reservar minutos finales a una especie de competición, donde se enfrentaban todos los alumnos por parejas o tríos, y donde los jueces son, o bien los maestros presentes, o los mismos alumnos entre ellos. Así se acostumbra al hecho de juzgar y ser juzgados, en el caso de querer participar en una competición de iaido. Asimismo, el maestro pedía a los "jueces" su criterio al juzgar y corregía el resultado en caso de dudas o de una explicación insatisfactoria. En ese nivel, el Soke demandaba de los jueces que juzgaran el espíritu y no la técnica, puesto que ésta podía enmascarar una energía y una realización incorrecta.

Era tal la capacidad del Soke y de algunos de sus alumnos más avanzados, que eran capaces de discernir si el corte era en el lugar y momento correctos, por el mero sonido de la hoja al cortar el aire. De hecho, más de una vez, mientras creíamos que el Soke estaba corrigiendo a otro compañero, se nos dirigía hacia otro o a nosotros para corregirnos un corte. Todos le comentamos que parecía que tuviera ojos en la espalda, pero nos explicó que las diferencias del sonido del corte indican muchas cualidades del practicante: energía, dirección, momento, coordinación, etc. Todo debía converger en el movimiento perfecto: el Ki-Ken-Tai conjugado para el corte magistral.

Uno de los momentos más esperados de este viaje fue poder visitar el Dojo Yoseikan, fundado por el Meijin Minoru Mochizuki, origen de la escuela de Nihon Tai-Jitsu/Ju-Jutsu que practico desde hace más de 25 años. Después de los contactos previos necesarios, nos desplazamos cuatro de los miembros del grupo a la vecina localidad de Shizuoka, donde nos esperaban los alumnos de Mochizuki Sensei (desgraciadamente fallecido el pasado año). Una vez allí, ofrecimos un pequeño obsequio al Dojo y fuimos invitados a presenciar unas clases de Aikido Yoseikan realizadas por dos asistentes del Maestro Mochizuki, donde nos mostraron su repertorio técnico con un interesante intercambio de aspectos técnicos e históricos de la escuela. Las paredes de la escuela estaban cubiertas de fotografías con el Maestro Mochizuki mostrándolo en diferentes etapas de su vida, rodeado de grandes e ilustres nombres del Budo japonés. Entre ellos, los diplomas y fotos de recuerdo de la federación Internacional de Nihon Tai-Jitsu/Ju-Jutsu y el Maestro Roland Hernaez. Allí pudimos constatar la enorme similitud entre las técnicas de nuestro programa (mismos nombres, mismos detalles) y los del Aikido Yoseikan, así como el encomiable nivel de los practicantes japoneses y el espíritu que anima al Dojo Yoseikan, con unas formas metodológicas muy cercanas a las occidentales, influencia del carácter del Maestro Mochizuki.

 

Pasados los días de entrenamiento en el Dojo, se reservó el domingo para la visita al Nippón Daera, monumento funerario dedicado al Shogun Togukawa Ieasu, el cual, enamorado de los paisajes de Shizuoka, ordenó la edificación de su túmulo funerario que abarca toda una montaña y ha sido declarada monumento nacional en homenaje a uno de los grandes hombres que logró crear un sentimiento de unidad nacional.

Unos momentos de descanso para preparar el 30ª Tai-Kai de la escuela, que tendría lugar el lunes siguiente, Día Nacional del Deporte en Japón. De buena mañana nos reunimos con los alumnos del Honbu Dojo para trasladarnos a la vecina localidad de Fujieda, donde se celebra en su pabellón de deportes la cita anual de la escuela. En este año y siguiendo con el ritual habitual, se abría el evento, con el Kobudo Enbu, demostración de Artes Marciales, con unos doscientos participantes de una decena de estilos representados. Entre ellos, muchos de los Sensei habituales a esta cita: Yamasaki Masahiro Sensei de la Muso Jikiden Eishin ryu, Kusama Sensei de la Muso Shinden ryu, Matsumura Sensei de la Shindo Muso ryu, Matsui Sensei de la Ichiden ryu además de representantes de Hiki Shinkage ryu, Hoki ryu, Tamiya ryu y Tenshin Shoden Katori Shinto ryu.

El momento más emotivo de este Taikai fue la demostración inicial que realizaron las tres generaciones de la familia Katsuse, el 15º Soke Yoshimitsu Katsuse Sensei, su hijo el 16º Soke Fumitaka Katsuse Sensei y su nieto de 10 años, los cuales realizaron diferentes Kata de la serie Kage no Den Tachi Iai.

Al acabar la hora y media larga de demostraciones, se prepararon los seis Shiai-jo para la competición de iaido que se celebraría a continuación. Una competición un tanto especial, puesto que a diferencia de las normas que rigen las competiciones de Iaido de la Zen Nihon Kendo Renmei, basadas en la ejecución de Kata de Koryu o Sete-Iai, lo que daba una gran variedad de formas y estilos de ejecución. Divididos en las categorías de Infantiles, Juveniles, Kyu, 1º, 2º, 3º, 4º, 5º y 6º nivel, en función de su grado ZNKR o Koryu, la competición reunió cerca de 300 participantes, dando un enorme trabajo, tanto a los jueces como a los oficiales de organización. Pero aquí se demostró la disciplina de los japoneses, en menos de 4 horas se habían realizado los combates, entregado los trofeos y recogido el material.

Para la delegación catalana fue un gran Taikai en general: en la categoría Shodan nuestra compañera Neus Oubiña era eliminada en 1ª ronda (¡esos nervios!), en la Nidan, nuestro compañero Oriol Blanco pasaba 2 rondas y el compañero Miquel Rodríguez pasaba rondas hasta plantarse en la final, para caer frente a un alumno de la escuela Sui Ô, los compañeros que participaban en Sandan, Josep-Albert Hernández y un servidor pasamos tres rondas para ser eliminados en cuartos de final. Y finalmente, Sensei Rodríguez, se situaba en cuarta posición en la categoría Rokudan. Cansados, pero contentos, volvimos al Ryokan de Shimizu, donde los propietarios nos habían preparado un Sayonara Party por todo lo alto, como despedida de estas jornadas pasados en el Ryokan.

Esa cena se convirtió en un momento inolvidable, donde se comió, se bebió, se conversó y se desternilló todo el mundo: franceses, catalanes y japoneses en una lengua común: el BUDO.

A la mañana siguiente nos dirigíamos por última vez al Dojo Hekiunkan para despedirnos del Soke Katsuse y su familia, tomamos un último té (faltaría más) y recibimos unos cuantos consejos más por parte del Maestro en función de lo visto en el Taikai. Suficientemente cortés para darnos ánimos a todos, destacando la felicitación dirigida a nuestro compañero Miquel Rodríguez por su 2º puesto.

Poco más tarde, tomábamos el tren que nos conduciría hasta Tokyo y el metro hasta nuestro Ryokan, cercano a la estación de Gotanda y al Sony Boulevard, sede central de la multinacional Sony. A pesar del bullicio de la zona y de Tokyo en general, el Ryokan era enormemente tranquilo. Como ciertos lugares que pudimos visitar en la capital, que, al lado de los grandes rascacielos y una densa circulación, se encuentran zonas de una calma completa, como el Sengaku ji, templo donde están enterrados los 47 Ronin, el Museo Nacional de Tokyo y el Parque Ueno, el Museo Nacional del Sable en el barrio de Yoyoi, el parque del Palacio Imperial, donde pudimos visitar el Nippón Budokan. Pasamos también (¡como no!) por la zona de Akihabara, con sus grandes almacenes especializados en electrónica y la de Shinjuku, donde se encuentran las mejores y más caras tiendas de todo Japón.

Esos días finales de nuestra estancia pasaron a una gran velocidad, enfrascados en intentar visitar la mayor parte de lugares populares y hacer las compras de rigor, y casi sin darnos cuenta nos encontrábamos en el avión que nos conduciría, con escala en Munich, hasta Toulouse y desde allí a casa.

Después de estar en Japón y superar el jet-lag, nos queda a todos esa extraña sensación de estar aún allí. Y el deseo aún mayor de poder volver para continuar con el estudio del Iai con el Soke y sus alumnos. Habrá pues que esforzarse aún más para llegar al nivel que se requiere para poder aprovechar suficientemente las enseñanzas que nos da el Maestro.

Domo arigato gozaimashita, Sensei

Josep-Albert Hernández Borrego

Practicante de AA.MM. desde hace 10 años, 3er Dan Iaido, 1er Dan Jodo, 2º Dan Nihon Tai-Jitsu/Nihon Jujutsu, 2º Dan Tanbo Jitsu y 2º Dan Aikijujutsu. Profesor de estas disciplinas en Barcelona.

"De Japón me he traído un gran regalo y es que de allí me traigo unas ganas enormes de seguir entrenando, de seguir esforzándome para ser cada día un poquito mejor, para no desmerecer lo que me han enseñado y es que en el Budo no importa el tiempo que lleves practicando ni la edad que tengas, sino las ganas de mejorar."

 

 

Miquel Rodríguez González

Practicante de AA.MM. desde hace 15 años, 1er Dan de Jujutsu, 2º Dan Iaido. Profesor de Ju-Jutsu, Iaido y Jodo en Cerdanyola del Vallés.

"Los primeros días tenía la sensación de estar soñando, sí, estaba pisando esos lugares que tanto había contemplado en libros, Enraku-ji, Sanjusan gendo, Kinkaku ji, Kyomizudera... y pisar el Henkyukan, el dojo de Yoshimitsu Katsuse, un dojo bautizado con ese nombre por Nakayama Hakudo el cual era muy amigo de Miysuyasu Katsuse, el padre del actual Soke, presidiendo el dojo una caligrafía de puño y letra Hakudo Sensei con el nombre del dojo, un dojo que sólo había visto en videos y fotos, un dojo que es la casa del Soke y su hijo; fue una experiencia increíble, una sensación sobrecogedora que por momentos se le olvidaba a uno ya que los maestros y alumnos del dojo te hacían sentir en casa, sobretodo con esas inolvidables charlas después de entrenar tomando todos juntos unas tazas de té y algo para picar."

 

Autor: Pere Calpe, 6º Dan de Nihon Taijitsu/Jujutsu, Experto; 4º Dan Iai-Do.

Imparte sus enseñanzas en el Dojo Budokan situado en la calle Sant Julià. 24 (08720) Vilafranca del Penedés -Barcelona-.

Telf. 938974407, móvil: 686 128 518. E-mail.

Publicado: El Budoka, Mayo 2005                                                1ª Parte

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