Vigencia de valores

Vigencia de valores

He expuesto en diversas ocasiones lo que la práctica marcial aporta a sus practicantes. Sería por lo tanto inexacto e irresponsable por mi parte minimizar o ignorar la fuente y origen eminentemente práctico que éstas tienen en esencia, y que por regla general, supone el estímulo inicial que hace que el neófito se aproxime al Dojo o gimnasio, buscando un método o sistema que le permita adquirir unas habilidades físicas con las cuales “sentirse” capacitado y más seguro para repeler una hipotética agresión o situación de conflicto.

 

Shihan Joaquim Villalta

El Goshindo no es una excepción, y a pesar de dar gran importancia al elemento estético, dinámico y corporal, no puede ni debe olvidar ese objetivo primigenio del que nace. Pero a parte de esa evidencia, los instructores y Maestros de Goshindo debemos exigirnos ir más allá. Sé que esta inquietud es compartida por buena parte de ellos, pero exige un plus en el rol del magisterio que no siempre estamos dispuestos a asumir, o no nos han preparado para ello.

Entre las múltiples virtudes que cautivan del Kyoshi Alain Sailly yo destacaría su opinión acerca de la función del Magisterio en el Goshindo. He tenido la fortuna de hablar horas y horas sobre este tema, complejo y simple a la vez, con este referente vivo de las Artes Marciales en mayúsculas. Los instructores, profesores y Maestros de Goshindo tienen una meta superior, un objeto más elevado y oculto a veces, en su programa de enseñanza: hacer mejores personas. Y eso, ¿cómo se consigue?, o mejor dicho, ¿cómo se intenta?.

Primeramente, predicando con el ejemplo. El Goshindoka es un Budoka, pero es a su vez un artista, un iniciado en una vía por la que intenta mejorar y crecer en todos los campos del saber. Es pues el Maestro el que tiene la responsabilidad de hacer despertar la inquietud de adquirir conocimientos de todo tipo, filosóficos, existenciales, metafísicos, científicos, etc, al discípulo. Y hacerlo mediante su ejemplo vital. ¿Debería ser entonces un Sabio el Maestro de Goshindo?

Ante esa cuestión conviene desterrar como sinónimo de sabiduría el concepto erudición. El verdadero sabio no tiene por qué ser un gran erudito. O dicho de otra manera. Hay muchísimos eruditos “vestidos” con la aureola de sabios, pero que carecen de esa real esencia. El sabio es rico en modestia, en “sólida humildad” (lo que hace que nunca se humille), se encuentra en continua evolución, no se cree en posesión de la verdad absoluta aunque la persiga, es respetuoso con todas las visiones del Budo. Pero ante todo tiene potenciado un don: el de ilusionar a sus discípulos y despertar en ellos ese deseo de crecer en todos los campos que se despliegan a partir del Goshindo, como ramas de un tronco común.

Es responsabilidad de los docentes del Goshindo (y me consta que se está trabajando al respecto) en romper inercias educativas caducas, que a nada conducen, sino a las simples rutinas del entrenamiento que pueden desembocar en monótonos estados vivenciales que lleven a algunos practicantes a la progresiva deserción. A una inanición motivacional.

La responsabilidad del Maestro, instructor o pedagogo en general, es elevada. No es algo banal y que pueda ser aprendido en un simple curso de pedagogía especializada. Exige de una autoevaluación permanente de un nivel tal, que no sé si estamos dispuestos a efectuarla seriamente sin sucumbir a lo acomodaticio de los status quo.

Siguiendo la directriz propuesta por Kyoshi Sailly, apostemos por hacer en los practicantes de Goshindo mejores seres humanos, más sabios, más sensibles, más integrados a nuestro mundo (aunque sea a un mundo ideal). Al menos, intentémoslo. Tenemos en España buenos Maestros para hacerlo, y así lo manifiestan día a día con su buen quehacer y resultados. Es bueno que nos lo recordemos de vez en cuando. La inacción o la falsa inercia sólo conducen a la muerte, metafóricamente hablando, claro está.

Sí: los valores del Maestro de Goshindo se mantienen vigentes.

Logo Goshindo Tai Ki Ryu

Autor: Shihan Joaquim Villalta, 6º Dan Goshindo Tai Ki Ryu, joaquimvillalta@vodafone.es, Tlf: 607 50 45 81, Dojo Balla Shen Dragon. Ctra de Castellar 220. 08222 Terrassa

Publicado: El Budoka, Editorial Alas, Octubre 2007

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