a la búsqueda del Do
A LA BÚSQUEDA DEL “DO”

 

Podríamos apuntar como un aspecto genérico, que el budismo pretende conseguir la felicidad para todos los seres sensibles del universo, entendida ésta como un estado lo más permanente posible de ausencia de todo sufrimiento, ofreciendo al individuo refugio en lo que se denominan las “Tres Joyas”: Buda en sí mismo, el Dharma (el conjunto de enseñanzas budistas) y la Shanga (la comunidad de personas practicantes que pueden en todo momento prestarnos su ayuda y orientación).

  El Dharma presenta diferentes vías prácticas o sistemas que permiten a la persona encontrar fórmulas de liberación o al menos de mejora y evolución personales. Son las denominadas “Do”, o “Caminos”. Siguiéndolos, desarrollamos aspectos positivos que conducirán al hombre hacia karmas positivos con consecuencias, por lo tanto, positivas. Estos nos conducen a los fines universales del amor y la compasión , y se nos muestran trabajando diferentes valores, como el respeto propio y hacia los demás, la protección de la vida, el control emocional, el conocimiento físico y su fragilidad, y la incidencia de las diferentes formas sensoriales sobre el ser sensible, entre otros.

  Desarrollar los diferentes artes “Do” requeriría un enorme espacio que no supone la finalidad última de este ensayo, por lo que nos centraremos en las características generales de aquellas que nos son más afines por su esencia marcial.

Artes Budo

 Éstas aparecen como una evolución de les técnicas  utilizadas originariamente para la guerra. La introducción del budismo como  base filosófica en la clase Samurai hace que tomen formas donde se buscan finalidades antagónicas con su aparente objetivo inicial, por ejemplo, el respeto a la vida y el amor. ¿Cómo es esto posible? En el Geiko (entrenamiento) el practicante aplicará y desarrollará los aspectos del Dharma budista utilizando conceptos como los que se citan a continuación:

 

a.         Auto-conocimiento corporal y toma de conciencia de la realidad y fragilidad del cuerpo humano.

b.        Respeto y amor hacia el adversario. Este último aporta sabiduría al practicante, y es indispensable para su evolución mediante la sincera comunicación entre ambos en la aplicación y realización de les técnicas en el randori (combate).

c.         Control físico y emocional.

d.        Auténtica visión sobre la proporción causa – efecto en las incidencias externas sobre el hombre y su actuación racional de respuesta.

e.         Utilización de sistemas de meditación y control respiratorio: Za Zen.

f.        Aplicación de códigos éticos personales: honestidad, respeto, compasión, valor, paciencia, humildad, honestidad, fidelidad (muchos de ellos aparecen reflejados en el Bushido Samurai).

g.        Evolución positiva de la personalidad a partir del conocimiento y aceptación de nuestras carencias y debilidades, así como un espíritu de superación y mejora de éstas.       

 Relación Cuerpo-Mente

  El practicante de las Artes Budo intenta desarrollar y aplicar la relación existente entre cuerpo y mente. Desde hace ya muchos años, existen estudios clínicos y científicos donde se pone de manifiesto la efectiva relación entre las actividades cerebrales y neurológicas, y su incidencia orgánica i/o motriz. Por otro lado, es por todos conocido el efecto que la actividad física aporta (aunque sea tan solo utilizada como medio lúdico-deportivo) en los estados de ánimo del individuo para el control de aspectos como la ansiedad, tensión, depresión, u otros desequilibrios emocionales. Esta relación ha de ser recíproca, y el Budoka trabajará un factor buscando incidir positivamente en el otro. Por lo tanto, el trabajo físico mediante el Geiko intentará obtener resultados óptimos en los componentes conducentes a estados mentales de máximo equilibrio (relajación, tensión – distensión, control de la ansiedad y  la compulsión, conducción emocional del miedo, el pánico o el exceso desmesurado de confianza, etc.) así como otros de naturaleza más espiritual o conceptual, como ya he comentado con anterioridad, que sin duda también incidirán en los procesos psíquicos de la persona. El trabajo mental, utilizará entre otros, aspectos como la meditación mediante ejercicios respiratorios y posturales (Za Zen), y también de reflexión conceptual basada en el Dharma budista, buscando así resultados beneficiosos sobre el cuerpo físico a partir de determinados estados de conciencia y espirituales. Ambos procedimientos forman un corpus i deberían ser realizados de forma conjunta, dado que uno interactúa indivisiblemente con el otro, como un Yin – Yang.

 

Autor: Renshi Joaquim Villalta, 5º Dan Goshindo Sailly System, joaquimvillalta@vodafone.es, Tlf: 607 50 45 81, Dojo Balla Shen Dragon. Ctra de Castellar 220. 08222 Terrassa

Publicado: El Budoka, Editorial Alas, Marzo 2005

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