Aportación de las Artes Marciales al individuo

Aportación de las Artes Marciales al individuo

Con cierta frecuencia algún alumno novel nos plantea ciertas cuestiones que son, en esencia, reflejo de las interrogantes que flotan en las mentes de las personas que ven, desde el exterior, nuestro cosmos de las Artes  Marciales y que merecen ser reflexionadas tanto para intentar dar una respuesta a éstos como para iniciar un análisis más profundo por parte de quienes llevamos un mayor trayecto en la práctica de las mismas. Hace bien poco tiempo, una apreciada alumna me preguntó: ¿Qué aporta la práctica del Goshindo al individuo? ¿las Artes Marciales, por qué se definen como un Arte? Intentar sintetizar unas respuestas a estas aparentemente simples preguntas no es tarea sencilla.

Podríamos definir el Arte como la capacidad humana de expresión y comunicación de diferentes estados emocionales y/o de proyección de distintos elementos conceptuales filtrados por un individuo a quien denominamos Artista. Este hecho de exteriorización puede realizarse mediante distintos recursos o medios expresivos, ya sean individuales o bien un conjunto de ellos. Muestra de estos elementos podrían ser el sonido, el color, el movimiento y recursos corporales o la escritura, entre muchos otros. Generalmente, el hecho artístico implica una trascendencia de orden místico, filosófico o existencial que sobrepasa al medio material utilizado para su representación. El hombre artista evoluciona internamente a través de su arte a la vez que pretende, conscientemente o no, incidir en el individuo receptor para que goce del mismo, provocando en este último una línea también evolutiva de sus sensibilidades y valores diversos.    Diríamos por tanto, que el arte hace crecer y permite con el paso del tiempo hacer emerger aquello que es lo mejor de las cualidades humanas y que lo diferencian del resto de seres vivos, a la vez que, en muchos casos, lo acercan también a los misterios cosmológicos que de siempre han sido generadores de inquietudes, como son su propio origen, su destino, sentimientos, y la búsqueda de la razón misma de su propia existencia.

   Evidentemente, las Artes Marciales tenían una aplicación en una praxis combativa. Pero ésta no era su única finalidad, ni con el paso del tiempo, la más importante. Este medio de recursos corporales era una de las vías materiales visibles dentro de un corpus más amplio, y donde convergen todo el conjunto de objetivos artísticos antes expuestos. Sin duda, una de las mejores muestras del artista marcial del siglo XXI sea que nunca tenga que aplicar sus conocimientos en combate, ya que así expresará mucho mejor su capacidad para prevenirlos, evitarlos y resaltará uno de los mayores valores del hombre: el respeto a la vida. El Goshindoka, como artista marcial, busca cultivarse en todos los aspectos de su sensibilidad humana, y procura compartir su experiencia vital con los demás mediante una interrelación positiva donde la finalidad última sea la liberación del sufrimiento y el amor universal.

  En los métodos de preparación física corporal existen los “randori” o combates de entrenamiento. Estos pretenden unos objetivos pedagógicos mostrando a su vez, en cierta medida, unas habilidades prácticas de eficacia real. Pero del hombre depende el uso y la finalidad concreta de toda actividad; y en un momento dado uno puede caer en la trampa de alimentar e intentar mostrar el ego desmedido sin ningún sentido elevado, pretendiendo como objetivo ser el mejor en combate y donde la finalidad única sea solo la victoria física. Sea cual sea nuestro arte marcial, practiquemos un u otro deporte de combate, no olvidemos ni vaciemos lo genuino y aquello que es representativo del arte. Mantengamos un espacio para nuestra evolución personal y espiritual, y no nos quedemos solo con algunos apuntes pictóricos que puedan parecer simples souvenirs folclóricos de una cultura inicial de la que emanaron originariamente.

  Afortunadamente veo con optimismo el futuro de las Artes Marciales. Es más, creo apreciar un cierto resurgimiento y un mayor acercamiento popular debido en parte a la también creciente necesidad que el hombre de hoy en día tiene de buscar y recuperar valores espirituales y éticos que nuestra civilización había dejado un tanto de lado en anteriores épocas no muy lejanas. 

Autor: Renshi Joaquim Villalta, 5º Dan Goshindo Sailly System, joaquimvillalta@vodafone.es, Tlf: 607 50 45 81, Dojo Balla Shen Dragon. Ctra de Castellar 220. 08222 Terrassa

Publicado: El Budoka, Editorial Alas, Diciembre 2004

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