Las Artes Marciales y la Paz

Las Artes Marciales y la Paz

Parece una contradicción que se hable de Artes Marciales y al mismo tiempo  estemos  tratando de razonar sobre los caminos para llegar a la  paz.

No obstante  si leemos la filosofía de la mayor parte de los Maestros fundadores de estilos marciales, vamos a ver que ellos siempre hablan de paz, de amor, de armonía.

¿Cómo podemos entender esto?

 

El ser humano tiene una serie de instintos animales que lo llevan a la violencia. Todos, incluso los más “pacifistas” alguna vez han agredido a alguien mas débil, física o psicológicamente.  Esto es una realidad de la que no escapamos los seres humanos, aunque no siempre nos guste reconocerlo.

La filosofía de las Artes Marciales, diferencia al soldado del guerrero, la pelea del combate.

En Artes Marciales, al menos en las de orden superior, y cuando se tiene un Maestro que fundamentalmente enseña la filosofía de ese Arte, lo que se enseña,  es a canalizar esos instintos a través de una formación del carácter para conseguir que el cuerpo, la energía, las emociones y la mente sirvan para un “algo superior”, que está más allá y que es el que produce la inspiración, como en cualquier arte.

Así pues, la violencia es producto de los instintos, es algo para lo que no se requiere ningún esfuerzo, ya lo traemos al nacer. En cambio la paz es producto de la inteligencia, es decir, de formas superiores que son capaces de canalizar las fuerzas ciegas de la naturaleza en beneficio nuestro y de nuestra sociedad.

Hoy traje sobre este tema,  algunos conceptos  vertidos entre otros por los  Maestros Peter Urban y Forrest Morgan-

En el antiguo oriente las artes marciales eran conocidas como “las artes de la paz”. La raíz en chino para el símbolo de la palabra ‘marcial’ está conformada por los términos ‘parar’ y ‘pelear’; o sea “parar de pelear”.

En aquel entonces el dominio de las artes marciales conllevaba un esfuerzo que repercutía en el mejoramiento de la condición de vida del individuo.

Esta mejor condición de vida se lograba a través del desarrollo de los aspectos predominantes del ser humano: su cuerpo, mente y espíritu.

A través de la práctica del Arte Marcial la persona se veía inmersa en un proceso cuyo objetivo era desarrollar los principios de honestidad, coraje, valentía, seguridad, persistencia y autodominio.

En el Japón este proceso de aprendizaje del Arte Marcial se le llama “budo”. El “budo”  como ya dije en un programa anterior esta compuesto por dos palabras do  que significa camino y bu que significa parar la lucha, detener el problema,   parar la confrontación,    y esto  convertía al individuo en un guerrero persistente y valiente, pero de una sensibilidad y percepción profunda. Por eso antiguamente, fueron monjes y sabios dedicados a la búsqueda espiritual los que mayormente poseyeron y desarrollaron estos conocimientos.

En el arte marcial el cuerpo humano es visto como el instrumento con el cual se puede alcanzar una interioridad que nos pone en conexión con esa energía universal de la creación. Esa energía, conocida como “chi” por los chinos, o Ki por los japoneses,  es la que garantiza que el ciclo de vida al verse amenazado continué su curso.

Ejemplo de esto es el impulso y fuerza que ofrece la adrenalina a los seres humanos en momentos en que su vida se encuentra en peligro. En cada aspecto del entrenamiento el estudiante se enfrenta  ante un cuestionamiento de su vida. Las actitudes, decisiones y reacciones del practicante servirán como metáfora de su comportamiento en la sociedad. Por ello, a mayor desarrollo y dominio de las técnicas el estudiante alcanza  a dominar aquellos aspectos limitantes de su vida.

El ejercicio duro y constante enseña  al practicante a alcanzar su seguridad e independencia. El énfasis en el protocolo tradicional y la disciplina logran crear paciencia y humildad. Los movimientos dentro de las katas ( explico:  las katas son un grupo de técnicas que los alumnos deben realizar  para verificar el mejoramiento de su técnica ) esto le otorga la oportunidad para el desarrollo del enfoque, meditación y percepción. De manera similar al estilo de yoga conocido como “hatha” que en posturas, respiración y meditación busca la purificación del cuerpo. El cenit del artista marcial consta  de alcanzar un balance de los dos aspectos energéticos que conforman el “ki” conocidos como “yin-yang”. Lo que implica que el individuo alcanza  la mesura, madurez y sensibilidad del arte dentro del “yin”; mientras desarrolla la energía, fortaleza y explosividad que se encuentra en el “yang”.

Precisamente  el Maestro Peter Urban en su libro, The Karate Dojo, busca hacer disponible esta esencia de espiritualidad  del arte marcial al practicante occidental. El concluye que “la aplicación de estos principios y desarrollo físico significarían una mejora para la aplicación de la ley, orden y ética en la sociedad”. Sus palabras nos recuerdan que el artista marcial tiene como responsabilidad de su práctica convertirse en modelo de justicia, servicio y amor. De esta manera el artista marcial se convierte en un punto de resistencia a la fantasía de la vida fácil, cómoda, vacía, y narcisista del entorno postmoderno.

Simultáneamente el artista marcial  al menos en las de orden superior  como dijimos antes ,   se convierte   con su disciplina y carácter en ejemplo precursor de la paz. La puesta en práctica del tradicionalismo   ayuda a romper con la percepción errada del artista marcial como elemento de guerra.

El entrenamiento bajo esos principios   desarrolla la paz y seguridad en la mente del estudiante porque controla  las suposiciones, miedos y prejuicios que generan la violencia contra otros. Esto se logra en parte a la dinámica que debería existir  de padre e hijo,  entre el maestro y consideración de los estudiantes como hermanos, y esta conducta,  reafirma la permanencia de la institución familiar y solidaridad fraternal entre los individuos.

POWER POINT CONFERENCIA EL ARTE DE LA PAZ

 

ALFREDO EIMAN

6° DAN DE JUDO

4° DAN DE JIU JITSU