Campeonato 1966

CAMPEONATO METROPOLITANO Y DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES AÑO 1966

Por  ALFREDO EIMAN  (6º DAN)

Quede totalmente sorprendido, acababa de recibir una carta de la “Federación Metropolitana y de la Provincia de Buenos Aires” donde se me invitaba a participar de su Torneo Anual del que saldrían los campeones de esa provincia en las distintas categorías.

Corría el año 1966, en ese entonces vivía en la Ciudad de Córdoba, lugar en que residía desde hacia dieciocho años y no podía creer que me hayan tenido en cuenta para invitarme, precisamente porque no pertenecía a la Provincia de Buenos Aires y era solo un flamante 2º Dan, luego me enteré que la invitación se realizó por mi desempeño en el Torneo Nacional de Marcos Juárez  donde siendo 1º Dan había salido segundo en livianos , tercero en la general de todos los pesos y había obtenido el titulo del Judoka más Técnico del Torneo y querían (según los organizadores) prestigiar la competencia con Judokas de jerarquía de otras provincias.

 Viajé el día anterior al torneo en el automóvil (Siam Di Tella 1500) de un  amigo,  Raúl Natale padre de dos alumnos míos en la Asociación Cordobesa de Volantes. Una vez que llegué a Buenos Aires todo transcurrió fugazmente, el pesaje la cena, acostarse a dormir temprano, el desayuno a media mañana para no almorzar y luego la llegada al estadio de la Federación Argentina de Box  donde se desarrollaría el torneo.

En la categoría Dan participaron los mejores Judokas de la Capital Federal y de la Provincia de Buenos Aires mas el que escribe esta nota, en total éramos treinta y ocho divididos en cuatro categorías.  La categoría medio mediano en la que intervine se dividió en dos zonas  “A” y “B”

Me tocó por sorteo la zona “A”  y gané las cinco luchas que realicé mediante aplicación de lances  antes del tiempo establecido,  una por osotogari otras tres por seoinague y la ultima por aplicación de un seoi otoshi makikomi modificado por mi, obteniendo así la zona en forma invicta.

La zona “B”  fue ganada por el judoka Eichi Yasuda  3ª Dan y como dato ilustrativo y no de menor importancia como posteriormente pude comprobar, fue que  era Campeón de todos los pesos de Sumo, detalle que en ese momento no conocía.   

La lucha final se debía desarrollar en un tiempo  estipulado de 5 minutos, fue ardorosa y por lo que podía apreciar debido a las expresiones emitidas desde los cuatro costados del estadio, era de un tono vibrante y emotivo,  sin que ninguno de los dos nos pudiéramos sacar una ventaja decisiva por lo que los jueces al terminar la misma decretaron un empate, se decidió por lo tanto realizar otra lucha de cinco minutos más y con fallo obligatoria para uno de los dos contendientes a fin de dirimir el Campeón de la categoría.

A esta altura de los acontecimientos mis energías y la fuerza que podría oponer prácticamente habían desaparecidos, recuerdo que apenas podía levantar los brazos para aferrarme a la manga y solapa del Judogui de mi contrincante  y a eso le debía agregar que ya ni siquiera lograba cerrar completamente mis dedos porque comenzaron a no responder a la orden que emitía mi ya obnubilado cerebro, en ese momento comprendí lo que boxeadores y luchadores de otras artes llegan a experimentar cuando se traspasan los límites de la resistencia física en deportes de contacto.

En un momento determinado y como recurso extremo, quizás guiado por la inconciencia que a esa altura de la lucha estaba invadiendo a todo mi ser,  lo tomé del cinturón a la altura de su espalda con el objeto de intentar un uki goshi, técnica  que  nunca en estado de plena conciencia se me hubiera ocurrido aplicar ya que si bien la conocía  jamás la aplicaba en competencias, hoy puedo decir que ese fue el comienzo del fin de una lucha que hasta ese momento era pareja. Sin siquiera darme cuenta me sentí elevado por sobre la cabeza de Yasuda y solo mi sentido de supervivencia me dio fuerzas para girar en el aire y caer parado, no obstante lo cual Yasuda había descubierto mi falencia física para evitar ser arrojado por la aplicación del lance mas utilizado por los practicantes de Sumo,  desde ese momento fueron innumerables las veces que fui proyectado por su poderoso uki goshi  a veces era elevado en una punta del tatami y me llevaba en el aire para arrojarme casi en el otro extremo  y solo sacando fuerzas de donde ya no tenia, la voluntad de no perder,  y la cantidad de horas de permanente practica para darme vuelta en el aire le impidió ganarme por ipón  ( fuera de combate).

La culminación  de la lucha fue también el final del tormento que tuve que soportar durante esos minutos finales, por lógica los jueces le dieron ganador del campeonato a Eichi Yasuda  y cuando nos encontramos en el centro del tatami para darnos un abrazo me dijo “vos me abriste la puerta, yo solo aproveche la oportunidad…”   

Así fue mi paso por un Campeonato del que aparte de llevarme mucha experiencia junto a un cúmulo de sensaciones que no volví a sentir, también me llevé el reconocimiento de Maestros y Profesores por mi actuación junto al hecho  de ser el primer Judoka del interior del país que se va con el titulo de Sub Campeón Metropolitano y de la Provincia de Buenos Aires.