La
capacidad que tiene una persona de defenderse ante una agresión externa
depende esencialmente de tres factores:
1) Corpulencia.
Aparte del aspecto disuasorio que posee una persona corpulenta, desde el
punto de vista biomecánico, un individuo de gran altura y peso desarrolla
una mayor fuerza en toda acción muscular que realice, que otro individuo de
menor corpulencia. Un golpe de puño realizado a la misma velocidad por un
individuo de 70 kilogramos de peso produce menos potencia que el realizado
por otro individuo de 80 kg.
Si no eres corpulento, tu potencia puede aumentar considerablemente
incrementando la velocidad, ya que es uno de los factores (el otro es la
fuerza), del binomio que imprime potencia a las acciones musculares.
Es la razón por la que en la mayoría de las discipinas marciales (Boxeo,
Judo, Karate, Taekwondo, etc.) existe una estricta división por pesos en los
campeonatos deportivos.
Pero recuerda que una persona corpulenta tiene los mismos puntos vitales que
tú y que yo.
2) Agresividad
La agresividad es la tendencia a actuar violentamente. Esta tendencia se
puede activar súbitamente ante la presencia de una agresión, por medio del
instinto de supervivencia, que nos incita a huir o a combatir.
Hay personas más agresivas que otras. Mientras unas reaccionan ante la
violencia con gran celeridad e ímpetu, otras apenas presentan oposición. La
persona agresiva es propensa a la violencia y tiene a priori, una ventaja
cuantitativa -pero no cualitativa- sobre la persona no agresiva.
El entrenamiento en la defensa personal Yawara-Jitsu tiene que contemplar
dos facetas esenciales en el tratamiento y gestión de la agresividad: por
una parte el control de la misma en un enfrentamiento. La agresividad
descontrolada no sirve de nada ya que tenemos que mantener la mente fría, y
encauzar la agresividad mediante la técnica apropiada. De otro lado, hay que
entrenar asiduamente en situaciones de emotividad, ya que esta se dispara en
situaciones de peligro, espoleada por el instinto de supervivencia. Si no
hemos entrenado nunca en estas circunstancias, la reacción puede ser de
bloqueo mental y físico, ya que la sensación es completamente distinta de la
experimentada en clase, y el reflejo condicionado no se produce
correctamente.
No te dejes amedrentar por alguien agresivo. Mantén la calma. Recuerda que
la agresividad a menudo pretende esconder la inseguridad.
3) Conocimientos en artes marciales
Las artes marciales fueron creadas para la guerra, y en consecuencia, para
la supervivencia. Con el paso de los siglos, estas perdieron su función
primordial, y la gran mayoría evolucionaron hacia la vertiente deportiva.
No obstante, existen determinadas artes marciales cuya función primordial es
la defensa personal, tenida en cuenta como una necesidad de nuestra
sociedad.
Adquirir conocimientos en la defensa personal Yawara-Jitsu, aumenta
considerablemente nuestra seguridad personal, que de otra forma estaría
situada en el ámbito de la improvisación o la especulación.
Un sistema efectivo de defensa personal debe estar basado en la realidad,
contemplando la defensa ante cualquier tipo de agresión y en cualquier
distancia, y eso es lo que hacemos en Yawara-Jitsu.
F: Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva
Soke-Shihan Maestro Internacional de Defensa Personal
Cinturón Negro 7º Dan de Yawara-Jitsu
http://www.defensa-personal.org
|
|
|