Meditación e intuición

Meditación e intuición

Gogen Yamaguchi, siempre opinó que el karateka debía tener una gran maestría en la aplicación de todos sus recursos físicos: los pies, las manos, las rodillas, los codos, pero que su verdadera fuerza solamente podía venir del contacto profundo con su propio Ser, es decir, con su espíritu, y que esta combinación únicamente podía darse a través del entrenamiento riguroso de su cuerpo, por un lado, y de la meditación, por el otro. "La meditación – decía – es necesaria para la fuerza. La mente debe estar en estado de "Mu" (la nada). De allí, más que del ejercitamiento meramente físico, proviene el verdadero vigor. Es necesario construir fuerza espiritual". Aseguraba que sus prácticas ascéticas y de meditación habían mejorado inmensamente su karate. "A medida que progresaba en ellas – relataba – me daba cuenta de que cuando entrenaba, era capaz de moverme sin pensarlo, en una forma que aunque natural, resultaba al mismo tiempo misteriosa. Además, alcancé una percepción instantánea que me permitía ver las cosas antes de que ocurrieran, para anticiparme a ellas. Esa intuición, trasladada al combate, me ha resultado de inmenso valor para contrarrestar los ataques de un oponente durante mis prácticas de Karate".

Los cimientos. Yamaguchi añadió al Goju Ryu toques muy especiales que contribuyeron grandemente al perfeccionamiento del sistema. Del Shintoísmo, la religión ancestral de los japoneses, tomó la veneración a los principios de la naturaleza y el contacto con ella a través de prácticas en los montes, mares y ríos; de la Yoga India, que él había estudiado desde su juventud, las técnicas de respiración y meditación; del Karate, por supuesto, el espíritu guerrero y las formas de ataque y defensa en combate. Así, las tres piedras fundamentales de su versión del Goju Ryu fueron: el Shinto, la Yoga y el Karate.

Cortesía: Jorge Torres (México)

Volver

Biografía de Gogen Yamaguchi