La eterna busqueda

La eterna busqueda
 

¡ A ti !, que día a día con gran esfuerzo trabajas en el dojo para mejorar tu calidad técnica.

¡ A ti !, que buscas sin cesar la mirada de tu instructor, aunque él te observa sin que te des cuenta.

¡ A ti !, que sin cesar jactas y gesticulas el ademán de tu creído poderío.

¡ A ti !, que de continuo hablas que lo mejor es lo tuyo y lo demás nunca llega.

¡ A ti te digo !, que la auténtica lucha del hombre está en su conciencia y es una lucha entre la luz y la oscuridad, entre la debilidad y la fuerza, entre el sueño y el despertar.

Nunca persigas un fin desesperadamente, pues tan sólo conseguirás encadenarte a esa desesperanza y no encontrarás la línea de meta. Piensa, que cuando fuerzas hacia un fin, produces lo contrario, ya que el ir contra la evolución de las cosas, es ir contra tí mismo.

Si te acomete una gran fuerza, nunca te opongas a ella, al contrario, retrocede hasta que aquélla se debilite; entonces, avanza con resolución.

Las cosas están bien cuando marchan en conjunto y no aisladamente. Consigue tu liberación cuando trates a los demás como quieres que te traten, de esta forma, harás desaparecer tus conflictos al entenderlos en su última raíz y no cuando quieras resolverlos.

Aprende a distinguir qué es la dificultad, el problema, el inconveniente, sin que lo unas con la contradicción, ya que dejaría cerrado el círculo de tu entendimiento, ahogando tu salida.

La fuerza circula por todo tu cuerpo y es la que dá la vida (energía vital), amamanta cada célula y la misma, mantiene cada poro, cada músculo, cada víscera, latente y alerta.

Para su control existen diversos puntos que regulan y estimulan esta fuerza que almacenamos y alimentamos por medio de la bio-energía, pudiendo dirigirla en el sentido que queramos y es lo que hay que aprender: canalizar nuestros impulsos de energía, dominando al cuerpo por medio de nuestra mente.

Tras ésto te pregunto: ¿Qué buscas en tu esfuerzo diario? ¿Qué metas fijaste? ¿Cuándo lograrás la satisfacción de haber cumplido? ¿Qué fortalecimiento has logrado? ¿Cómo se mide? ¿Has observado si en tu lucha diaria hay alguien a tu lado que pretende lo mismo que tú? No te canso más, simplemente pretendo que mires en tu interior y procures honestamente contestarte, no a mí, sino a tí, que eres el protagonista de esta muda película, en la que tus actos dan fuerza al guión del Arte escogido. La plástica de tu técnica, la mirada en el vacío, el gesto erguido por el dominio del cuerpo que flota sobre la mansedumbre de tus pensamientos, darán el mensaje a todos tus espectadores, que en silencio, con los ojos abiertos, engullirán tus conocimientos dejándoles un buen gusto en el paladar de su espíritu, pues se habrán llenado de tí.

Nuestras evoluciones están llenas de fantasía. Creamos constantemente cuadros diversos, emulando contrastes y configuraciones sobre enemigos imaginarios que nos acechan constantemente arremetiendo su fiereza contra nuestro espíritu, pero nuestro cuerpo lo defiende bien gesticulando bloqueos y contraataques, dando lugar al triunfo una y mil veces.

La gente observa estupefacta el sin cesar de golpear al viento, de destrozar el vacío, de gritar henchidos de fuerza y calmos retornar a la pasividad.

¡ Están locos ! nos dicen, y se ríen, toman nuestra esencia a ridícula caricatura de engreído poderío que vendría al suelo de una simple patada..., comentan.

Cuantas veces me pregunto: ¿Si cuando niños el hombre no hubiera fantaseado, cómo se podrían protagonizar tantas batallas? ¿Cómo escucharíamos la vocecilla apagada que diserta el guión improvisado de esos pequeños muñecos que se debaten entre sus manos, con retorcidas posturas y saltos estremecedores? ¿Cómo tendríamos la ilusión de acariciar el deseo que nos sonríe desde el estante, tras el frío cristal del escaparate? ¿Cómo el hombre progresó en medios, sistemas y material para llegar a nuestros días? Por fantasía y nosotros no podemos desterrarla, tenemos que sumergirnos en ella y actuar con la mente abierto a todo.

Me maravilla cómo hombres de más de 60 años siguen practicando, intentando, día a día, aprender algo más, manteniendo las mismas ilusiones que cuando de pequeños comenzaron en esta cinta sin fin de conocimientos y sacrificios. Resulta estimulante observar cómo, de una manera callada, gesticulan al aire sus movimientos, respiran con autoridad y diluyen su experiencia en la armonía del gesto.

¡ Son los grandes maestros !

Tantas veces nos afanamos en conseguir la superación, que sin cesar buscamos por todos los rincones; continuamente indagamos, preguntamos; en silencio, observamos y nos esforzamos en imitar.

Este eterno trabajo siempre queda incompleto: o no nos convence lo que vemos, o no estimula nuestro afán y para colmo los comentarios en tenue voz, desbaratan las pocas sensaciones de seguridad que terminan dejándolo todo para acrecentar la ociosidad, el desencanto, el aburrimiento y la inapetencia para con uno mismo.

Yo os diría a todos y cada uno de vosotros Artistas Marciales, ¿Por qué no ganáis la superación, superándoos vosotros mismos? ¿Por qué no buscáis en los rincones de vuestra forma de ser? ¿Por qué no indagáis en vuestro temperamento? ¿Por qué no os preguntáis a vosotros mismos para dar paso al análisis y reflexión? ¿Por qué no observáis los fines de cada movimiento y no éste en sí? ¿por qué en vez de imitar no intentáis ser vosotros mismos, dando de esta forma la fuerza de vuestra personalidad en cada ejecución?.

Tan sencillo sería el ayudarnos y en cambio todos son quejas, imperfecciones y malestares. Constantemente formamos bulos que tras el paso del tiempo y de boca en boca se acrecientan en volumen y su configuración nada tiene que ver con la inicial, pues todos y cada uno de nosotros nos hemos encargado de modificar y aumentar lo que nos parecía oportuno, haciendo de esta manera, aún más daño.

La eterna búsqueda del hombre, sigue intacta, esperando fiel por los siglos de los siglos, tan sólo tenemos que empezar el camino que nos lleve a la luz interna, a la sabiduría, al conocimiento y a la paz de nuestro espíritu, irradiando a nuestro paso, sin darnos cuenta, sin quererlo, facilitando el camino a los demás, que gracias a uno sigan otros y a éstos a su vez, más. Dando esencia a nuestras virtudes que con verdadero empeño nos esforzamos en enterrar y la verdad, no lo comprendo.

La degradación empieza al falsear los motivos por los cuales decimos que hacemos las cosas y me pregunto: ¿Qué es lo que traiciona a la mente? ¿Será acaso tan difícil acometer la empresa de ser transparente?, o quizás, ¿Pregonamos demasiado falsos sacrificios, que no existieron y que queremos dejar bien claro a los demás, que nosotros, somos los auténticos merecedores del honor de la admiración? Es costumbre escuchar que uno sabe más, tiene mayor antigüedad, es puro y auténtico y me digo: no debe de estar convencido de lo que dice, cuando se lo repite tanto, pues él mismo es el que más se lo oye. ¿Querrá convencerse a sí mismo? y reflexiono: Si fuera cierto lo advertiríamos y sin mediar palabra lo reconoceríamos.

Hay que tomar la escalinata del intento y llegar, aunque penoso a la cúpula de la búsqueda y aunque nos encontremos con un pasillo estrecho y sinuoso como el de la voluvilidad, hay que seguir, pues será la única forma de llegar al espacio amplio y fresco del conocimiento, en donde podremos conjugar con la improvisación, todo ese material pulido día a día, sudor a sudor, que con el paso del tiempo se revalorizó sin darnos cuenta. ¡ Oro puro !.

LA ETERNA BÚSQUEDA DEL HOMBRE, SIGUE INTACTA, ESPERÁNDONOS FIEL POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS.

Autor: José A. Mora Blanco

Publicado: Karateka


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