Akio Tamashiro, orgullo de campeón

Fecha de publicación:  28/12/2006

Akio Tamashiro, orgullo de campeón

Akio Tamashiro, karateka, el mejor deportista del Perú, sueña en grande y habla de su padre dekasegi

Lima - Enrique Higa Sakuda/IPCJAPAN
 

 

International Press: ¿Te sientes en la cima?

 

Akio Tamashiro: No, definitivamente no. A través de los años he ido descubriendo cómo voy mejorando, cómo voy madurando en el ámbito competitivo, y creo que todavía estoy descubriendo más cosas, más virtudes. La técnica se va consolidando, el nivel de potencia, de fuerza, de contundencia, también va creciendo. El sensei Sakumoto llegó a ser campeón del mundo a los 40 años, bicampeón a los 42 y repitió el plato a los 44. No te podría decir con certeza que he llegado a un techo o a un límite en el ámbito competitivo. Tenemos Akio Tamashiro para rato.

 

IPC: Cada año descubres que aún tienes techo.

 

AT: No, no lo llamaría techo. Cuando uno llega a un apogeo luego baja un poco para volver a subir un poco más alto. Eso me ha pasado muchas veces.

 

IPC: ¿Qué te estimula a seguir compitiendo cuando lo has ganado prácticamente todo?

 

AT: El seguir descubriendo más capacidades y que puedo ganar mucho más. No voy a parar hasta sentirme conforme conmigo mismo.

 

IPC: Tu sueño es ganar el Mundial de Japón.

 

AT: Mi sueño es ganar el Campeonato del Mundo, sea en Japón, en la China, en cualquier lado del mundo. He estado a un paso, he llegado a ser finalista en el año 2004, en Monterrey. Creo que puedo lograrlo, estoy seguro. Ahora estoy totalmente consagrado en el ámbito mundial, porque ya son tres años consecutivos que estoy dentro del podio, dentro de los tres mejores del mundo. Antes era inusual, hasta imposible, ver a un peruano, a un latinoamericano, estar metido entre los tres mejores del kata.

 

IPC: ¿Cuándo es el mundial de Japón?

 

AT: En el 2008. Todavía tenemos dos años para prepararnos, para darle con conciencia al trabajo que queremos hacer. Básicamente lo que se necesita es mucho apoyo económico, porque con el apoyo limitado puedo hacer ciertas cosas, pero si te quieres proyectar a ser campeón del mundo, te encuentras con la desventaja total de que en otros países tienen de todo. Y tú solamente tienes las ganas. Entonces contra eso hay que luchar. Y yo no me dedico solamente a la competición, yo trabajo, tengo mis alumnos, mi academia.

 

IPC: Tienes que ganarte la vida.

 

AT: Exactamente. Yo trabajo más del triple para poder llegar a donde estoy. Si yo estuviera dedicado a la competición solamente, sería diferente.

 

IPC: ¿En otros países los karatekas solo se dedican a entrenar y competir?

 

AT: En otros países tienen de todo. Les pagan, tienen un sueldo, son casi profesionales.

 

IPC: Entonces cuando compites con karatekas de Europa, EE.UU. o Japón, es como si participaras en una carrera pero partiendo desde más atrás que el resto.

 

AT: Ah, por supuesto. Todos los deportistas peruanos están en desventaja. Ecuador ya está encima de nosotros, en todos los deportes, lo refleja el resultado de los Juegos Odesur.

 

IPC: Tú ganaste una medalla de oro en esa competencia, ¿no?

 

AT: Exactamente. Ganar una medalla de oro a nivel sudamericano, panamericano y quedar entre los tres mejores del mundo, siendo peruano, es una hazaña. No lo hace cualquiera. Hay que tener el espíritu bien alto y bien puesto para poder superar todas las dificultades que pueda haber en el camino.

 

IPC: ¿De dónde sacas fuerzas para competir en circunstancias adversas? ¿Cuál es el motor de tu vida?

 

AT: Yo creo que ha sido mucho el reflejo de mis padres. Mi padre ha ido a Japón hace como veinte años, jamás regresó porque tenía que trabajar y ha mantenido a la familia durante todo este tiempo. Ahorita mis hermanos ya son profesionales, yo en lo mío soy el mejor aquí, tengo mi trabajo, me va muy bien. Entonces por todo el sacrificio que hizo mi papá, que hizo mi mamá, para mantenernos a tres hijos y poder darnos de todo, más que todo se lo dedico a mis padres. Lo que ellos hicieron por mí, ahora yo lo hago por ellos. Es mucho amor a la familia y mucho reconocimiento a toda la gente que confió en mí y me ayudó, incluyendo a mi patria.

 

IPC: Siempre sacas pecho por el Perú.

 

AT: Cuando entreno y voy a una competencia internacional, lo único que pienso es que el país está en una situación muy fea, muy mala, y que los únicos que podemos darle alegría somos los karatekas (en este caso en el deporte). Siempre pienso en eso: que lo que yo pueda lograr va a influir mucho en la mentalidad del peruano, que está acostumbrado a escuchar malas noticias y de pronto uno le puede dar una alegría. Y le puede cambiar totalmente el rumbo a su mentalidad.

 

IPC: ¿Qué se siente ser tan exitoso en un país tan poco exitoso?

 

AT: Mira, realmente me siento un privilegiado de la vida. Lo que pasa es que el Perú necesita ejemplos, paradigmas, gente a quién ver. Ahora por ejemplo salió Sofía Mulanovich, y a la gente como que le cambió la mentalidad. Ganó Cienciano la Copa Sudamericana, y la gente va cambiando de mentalidad. Sale un Akio Tamashiro, que es subcampeón del mundo. Entonces en los deportes ves que hay gente que va saliendo, que está calando fuera de las fronteras.

 

IPC: ¿Recuerdas en qué momento te has sentido más orgullo de ser peruano, representando al Perú en una competición internacional?

 

AT: Sí. Recuerdo que fue en un campeonato en EE.UU., yo era campeón panamericano en ese entonces. La Federación Norteamericana me había invitado para que me enfrentara al campeón nacional que iba a salir en ese momento. También habían invitado a la Federación de España de combate, para que los campeones (norteamericanos) de cada división se enfrentaran con los españoles. Entonces era yo solo de kata, con todo el equipo español que eran como diez, y todo el equipo americano. En la inauguración no tenían el himno peruano. Al equipo español le pusieron su sinfonía, el equipo norteamericano completo en medio del coliseo enorme, frente a miles de espectadores, cantó a capella su himno. Y a mí me dieron el micrófono para que cante el himno nacional (ríe).

 

IPC: ¿Tú solo ahí, parado, frente a todo el mundo?

 

AT: Claro. Cuando lo empecé a cantar, la emoción tan grande que uno siente de cantar su himno... Después empezó la competencia y le gané al norteamericano. Entonces cuando me estoy retirando a las gradas, como cinco o seis peruanos se me acercaron, imagínate la emoción que ellos han sentido al escuchar su himno nacional, (cantado) por un peruano representativo y que había ganado justamente en ese momento.

 

IPC: En muchos países del mundo hay gente que lo único que conoce del Perú eres tú. Imagino que ser la imagen, el rostro del Perú, implica una responsabilidad y un honor para ti.

 

AT: Por supuesto. No solamente en el extranjero, sino acá mismo. Ya teniendo la imagen ganada, uno tiene que cuidarse mucho. Somos el reflejo y el espejo para muchos niños que quieren lograr ser un Akio Tamashiro, que quieren ser mejores que Akio Tamashiro. Uno tiene que cuidar mucho su imagen. Lo comparo con el fútbol. A los futbolistas los ven tomando, los ven en discotecas a altas horas de la noche, y luego tienen que ir a entrenar o competir. El éxito se basa en el orden y la disciplina. Al que tiene disciplina, orden y un objetivo bien claro, no tienen por qué truncárseles sus objetivos.

 

IPC: ¿El karate te ha dado seguridad?

 

AT: Muchísima. El karate yo lo practico desde los cuatro años. El karate me ha puesto muchos obstáculos, ha hecho que me caiga y que me vuelva a parar. Eso me ha dado mucho temple, mucha seguridad en las cosas que hago, ahora todavía tengo un camino muy largo que recorrer. El karate no solamente es la competencia. Y el ganar un campeonato, para lo que significa el karate, es solo un plus. Siempre que hablo con mis alumnos y que voy al extranjero, explico que el karate es una forma de vida, no es para competir y retirarse a los cuarenta años cuando ya no te sientes competitivo. Porque hay gente que llega a ser campeona del mundo, llega a un techo competitivo y luego se retira. Esa no es la idea, no es lo que quiero transmitir.

 

IPC: Tú formas a niños.

 

AT: Creo que en la vida he hecho mucho más que en la misma competición, porque estoy forjando valores, estoy forjando niños, para que sean mejores hijos, buenos estudiantes; estoy forjando gente adulta, para que sean mejores padres, mejores profesionales. Eso para mí significa mucho más que formar un campeón.

 

IPC: ¿Y qué pasa cuando viene un papá con su hijo y te dice que quiere que le enseñes a pelear como Jet Li?

 

AT: Primero tienes que empezar a educar al padre de familia. Yo creo que cuando tú le explicas bien, al final te entienden. Entienden el fundamento del karate. Cuando ven el cambio en el hijo, ellos mismos empiezan a cambiar su mentalidad. Luego se me acercan y me agradecen después de dos, tres meses, y cómo han notado el cambio del niño. Uno tiene que empezar por educar, demostrando lo que significa ser un karateka. Practicante de karate hay muchos, karatekas pocos. Karateka es el que sabe dominar su temperamento, el que es muy solidario, el que tiene mucho respeto ante todos, el que tiene la confianza necesaria para solucionar problemas y salir de obstáculos. Ese es un karateka. Todos los que practicamos karate estamos en ese camino. A mí particularmente me falta muchísimo para lograr ser un karateka.

 

IPC: Ahora, ganar el Mundial de Japón debe de tener un valor especial para ti por ser la tierra donde trabaja tu padre, y donde nacieron tus abuelos y el karate.

 

AT: Por supuesto, el hecho de ganarlo en Japón es una motivación especial. Es la tierra de mis ancestros, es una energía especial la que me transmitiría el competir en Japón. Mi padre me iría a ver al campeonato, mi familia iría a verme, porque casi toda mi familia vive en Japón.

 

IPC: ¿Cómo es la relación con tu padre? ¿Se comunican constantemente?

 

AT: Muy buena. Hablamos por teléfono, él está muy contento. De mi padre nos sentimos muy orgullosos por lo que hizo por nosotros. Yo creo que ahorita él está más que orgulloso y contento porque seguramente el próximo año regresa. Él ya cumplió su meta.

 

IPC: Ya formó a sus hijos.

 

AT: Ya son profesionales, está muy bien formados. Él tiene 56 años, tampoco es muy adulto, y puede venir tranquilo a descansar. Él viene acá, mi mamá ya también descansa, ya no tienen que estar trabajando como lo hacían cuando estábamos adolescentes o niños. Es una recompensa para ellos. Ahora nos toca a nosotros retribuir todo el trabajo que ellos hicieron por nosotros.

 

IPC: Finalmente, un saludo a tu papá.

 

AT: Quiero mandar saludos a mi papá, Jacinto Tamashiro, y a toda la familia Tamashiro y Noborikawa que está en Japón. Todo se lo dedico a ellos, a mi familia, y en especial a Dios.


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