Por Carmen Álvaro

  Por Carmen Álvaro


Estuvimos en .... el taller de Bertrand Hamel (Revistilla de la Nueva Era)

El empuje de manos no existe como tal, se trata de un intercambio de energía, un  trabajo por parejas que parte de tres conceptos-actitudes inseparables: lentitud, enraizamiento y escucha, y de unos principios inamovibles, no ejercer fuerza muscular, ni presión para empujar o derribar. Se busca la paz y la salud, no ser el más fuerte o el más habilidoso. Lo que hace que seas desplazado, empujado, e incluso que vueles varios metros no es la presión o fuerza del compañero, es su Chi. El Chi del otro primero te busca, y luego penetra en tu espacio y te llena. Es esa energía, la que te empuja, te desplaza y te hace saltar.

El primer fin de semana  de febrero ha comenzado el taller de Tui Shou (Empuje de manos) en Madrid, impartido por el Maestro de Artes Internas, Bertrand Hamel, y que continuará durante marzo y abril. Para comprender el trabajo de Tui Shou, hay que seguir los siguientes niveles:

1er. Nivel: Tres talleres orientados a organizar la estructura física, alineación y búsqueda de las líneas de fuerza (a través del ritmo y de sentir las posturas).

Realizamos ejercicios simples para empezar a hacer movimientos que dan la preparación marcial, y también ejercicios que facilitan la circulación de la energía (Zhan Zhuang Gong. Postura del árbol). Una tabla de movimientos que dan la posibilidad de trabajar en parejas.

2do. Nivel: Tres sesiones dedicadas al Fa-Jin o fuerza explosiva. Dirigida a luchar contra los enemigos internos, bacterias, virus, adicciones, inseguridades, miedos, etc.

3er. Nivel. Nivel de Curación.  Canalizar esa fuerza para curarte y curar a otros.

El Empuje de manos no sólo provee una comprensión única y conciente del propio ser, sino que nos ofrece una llave para escuchar, entender y aceptar nuestra interacción social. Usando como medio una tabla de movimientos adaptados a este trabajo, es muy fácil reconocer qué ocurre en el encuentro y contacto entre dos seres, y qué hace perder el centro, la confianza, a favor de la lucha y el dominio. Cuando dos seres entran en contacto, deben respetar la premisa básica de cualquier relación: espera y escucha; para después desarrollar el estado en el que no quede ningún rastro de deseo, de poder, necesidad, confusión, duda respecto a cualquier cosa, y por fin  actuar desde el pensamiento creador (potencia, fluidez, suavidad) y no del destructor (poder físico, fuerza bruta).

Con el propósito de reconocer nuestro centro y preservar el equilibrio, el compañero participa sin resistencia, con una escucha activa, reflejando y magnificando este proceso.  Su presencia, su energía te ayuda a subir, a refinar la tuya. El miedo a ser derrotados, a la fuerza del destino o del otro, refleja nuestro desconocimiento del ser. El arte del Tui Shou es una manifestación de elegancia y suavidad, se expresa como una danza y te armoniza primero contigo, y después con el compañero y con la naturaleza. Es compartir, contactar más que dominar, en un espacio donde la disputa no cabe.

Sentir o no el Chi es lo único a observar. ¿Cómo expresarlo: Frío, calor, liviano, ágil, pesado, cosquilleo? es de cada uno, de su propio estado.  Buscar las sensaciones que otro ser experimenta, es perder la oportunidad de desarrollar una inteligencia sensorial, sentir las propias emociones, corregirlas, si es necesario, y recuperar el bienestar.

La mirada (que guía la intención) y la respiración te dan poder en las Artes Marciales, pero en un trabajo interno, la atención debe dirigirse a escuchar, mantener el centro de gravedad, contactar con el aliento vital y permanecer con la consciencia del chi, que dirige tu movimiento.

"Si el coraje se hace agresión, ya no vence" (proverbio taoísta)

Carmen Álvaro
Alumna de Empuje de manos 2º nivel de B. Hamel, profesora de Tai Chi. Periodista y Documentalista.
 www.pensamientoconductor.com

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